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Del más allá al norte: Cantabria revive el espíritu original de Halloween

Los municipios se preparan para vivir Halloween | Foto- Pixabay
Los municipios se preparan para vivir Halloween | Foto- Pixabay

Lo que hace unas décadas parecía una fiesta ajena, llegada del mundo anglosajón, hoy forma parte del calendario festivo español. Halloween, celebrado cada 31 de octubre, ha pasado de ser una curiosidad extranjera a convertirse en una cita esperada por niños, jóvenes y adultos. En Cantabria, esta celebración ha adquirido un carácter propio, fusionando la tradición celta del Samuín con la influencia moderna de las calabazas, los disfraces y los pasajes del terror.

Históricamente, el origen de Halloween se remonta al Samhain celta, una festividad que marcaba el final del verano y el comienzo del invierno. Los antiguos celtas creían que en esa noche el mundo de los vivos y el de los muertos se conectaban, por lo que encendían hogueras y usaban máscaras para ahuyentar a los espíritus. Con el tiempo, la festividad se cristianizó como el Día de Todos los Santos (1 de noviembre), pero en las últimas décadas el carácter lúdico de Halloween ha resurgido con fuerza, sobre todo entre las generaciones más jóvenes.

En Cantabria, esta tradición se vive con entusiasmo creciente. Localidades como Reocín, Torrelavega, Santander o Castro Urdiales organizan cada año pasajes del terror, concursos de disfraces y actividades infantiles que reúnen a cientos de vecinos. El Samuín de Reocín, con su pasaje del terror y espectáculos de fuego, es uno de los eventos más consolidados, fusionando historia, mitología cántabra y cultura popular.

A ello se suma la participación de asociaciones, colegios y comercios locales, que decoran escaparates con calabazas y telarañas, mientras las calles se llenan de brujas, zombis y esqueletos. En las zonas rurales, aún pervive también la costumbre de acudir a los cementerios el 1 de noviembre para honrar a los difuntos, reflejando la convivencia entre las tradiciones modernas y las raíces más antiguas.

Así, Halloween en Cantabria es hoy una mezcla de historia y diversión, una fecha en la que la región combina lo ancestral con lo contemporáneo, manteniendo vivo el espíritu del Samhain en una de las noches más mágicas del año.