Los principales puestos de mando de la Policía Local de Santander están sin cubrir: “Es una situación estructural ampliamente denunciada”
La estructura de mando de la Policía Local de Santander presenta una anomalía difícil de sostener en un cuerpo operativo. Los principales puestos de responsabilidad están vacíos y decenas de escalones intermedios carecen de titulares. Una situación que deja el organigrama en un estado de debilitamiento estructural con impacto directo en la gestión diaria del servicio.
En la parte más alta de la jerarquía no hay nadie al frente. Ni el puesto de comisario, máxima autoridad del cuerpo, ni el de subcomisario, su segundo, están cubiertos en la actualidad. Una ausencia que se prolonga también en el nivel inmediatamente inferior, donde las tres plazas de intendente siguen sin completarse.
El problema no se limita a la cúspide. A medida que se desciende en la escala jerárquica, la fotografía apenas mejora. En el nivel de inspector, donde deberían existir siete mandos, solo dos plazas están ocupadas: las correspondientes a la jefatura y la segunda jefatura.
El resto —cinco en total— permanece vacío, lo que deja amplias áreas de coordinación sin responsables asignados.
La situación se repite en los niveles intermedios. De las 14 plazas de subinspector, únicamente tres están cubiertas. Y en el caso de los oficiales, la ratio es similar: 15 ocupados frente a 39 previstos en plantilla.
En conjunto, el documento interno refleja 79 vacantes dentro del cuerpo, muchas de ellas concentradas precisamente en puestos de mando. Un vacío que no solo afecta a la estructura formal, sino también a la toma de decisiones, la supervisión de servicios y la organización de los turnos.
MENOS PRESENCIA POLICIAL EN LAS CALLES
El déficit de responsables coincide además con un descenso de efectivos en patrulla. Según denuncian fuentes sindicales, la Policía Local de Santander ha pasado en los últimos quince años de contar con unos 50 agentes por turno en 2010 a alrededor de 20 en la actualidad en el mejor de los escenarios.
Una reducción que, sumada a la falta de promociones internas desde 2009, ha ido tensionando la estructura interna del cuerpo y bloqueando la renovación natural de la plantilla.
El resultado es una organización con numerosos niveles sin cubrir, donde las funciones de mando se redistribuyen entre pocos agentes activos, incrementando la carga de trabajo y dejando al descubierto una estructura cada vez más frágil para sostener el volumen operativo del día a día.
BLOQUEO DE LA NEGOCIACIÓN
Los sindicatos lamentan que no ha habido "ningún avance efectivo ni propuesta concreta que permita desbloquear el conflicto" con el Ayuntamiento, al que instan a "asumir su responsabilidad, retomar una negociación real y efectiva y adoptar medidas urgentes que eviten que la seguridad ciudadana quede sin planificación y continúe dependiendo exclusivamente del sobreesfuerzo de los agentes".
Según han explicado los sindicatos, desde la primera asamblea —celebrada el 18 de noviembre de 2025— la plantilla mantiene las “mismas” medidas adoptadas, ya que en la última —que tuvo lugar el pasado 27 de febrero— volvió a haber un rechazo “claro y mayoritario” a la propuesta del Consistorio, pues la misma “no responde a las necesidades ni a las demandas del colectivo policial”.
“A día de hoy —indican— la situación permanece completamente bloqueada, sin avances en la negociación y sin que se hayan abordado las cuestiones fundamentales que afectan al funcionamiento del servicio y a las condiciones laborales de los agentes”.
Los sindicatos enmarcan todas estas circunstancias en una “situación estructural ampliamente denunciada”, que consiste en una plantilla con una merma de efectivos significativa, ausencia de promociones desde hace más de 16 años y carencias en medios técnicos y organizativos que dificultan el desarrollo normal del servicio.