El acusado de maltratar y abusar sexualmente de su hija menor de edad asegura que solo “le puse unas normas y nada más”
El acusado de maltratar habitualmente y abusar sexualmente de su hija menor de edad con la que convivía en fines de semana alternos ha negado los hechos este martes en el juicio contra él, en el que ha explicado que solo le puso normas de convivencia. "Le puse unas normas y nada más", ha manifestado en la vista oral, celebrada en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria, en la que la víctima ha declarado a puerta cerrada y las partes han elevado a definitivas sus conclusiones.
Así, el fiscal mantiene su petición de más de nueve años y cuatro meses de prisión por un delito de maltrato habitual, otro continuado de abuso sexual a menor y un tercero de maltrato físico de violencia doméstica. También reclama que indemnice a la joven en 7.000 euros por las secuelas psicológicas que padece.
BUENA RELACIÓN
Durante el interrogatorio, el enjuiciado ha explicado a preguntas de todas las partes que mantenía una "buena relación" con su hija y ha negado proferir insultos hacia ella ni que tuvieran discusiones, punto en el que ha alegado que solo le puso normas de convivencia.
También ha negado que entrara al baño mientras ella se duchaba o que le quitara la toalla, y a cuestiones concretas sobre la forma de vestir de la chica, ha manifestado que no le parecía "la correcta" en determinas ocasiones, pero ha rechazado que le llegara a romper la ropa.
TEMOR, ANGUSTIA Y HUMILLACIÓN
Los hechos fueron denunciados por la madre de la menor y según el ministerio público el hombre se aprovechó de la "relación de confianza" que tenía con su hija para actuar "de forma habitual" y durante seis años "con ánimo de sumergir a la menor en un estado de temor, angustia, humillación y ansiedad permanente, cercenando su derecho a la libertad y a la seguridad".
En este marco, sostiene el fiscal, llevó a cabo "de forma sistemática y reiterativa una conducta vejatoria, humillante y agresiva respecto de la menor, afectando a su integridad física y psíquica, y libertad e indemnidad sexual".
Pero según el implicado, que durante el periodo de los hechos denunciados convivía con su madre y su hermana, la menor tenía problemas en el instituto, faltaba "muchísimo" a las clases, "le gustaba salir" e, incluso, le "quitaba dinero" a su madre "a escondidas". El procesado también ha argumentado que tenía problemas económicos y que tras divorciarse de su mujer no le podía pasar la pensión de manutención establecida.
LO CONTÓ EN EL INSTITUTO
Por su parte, la madre de la chica y denunciante de los hechos ha asegurado haber presenciado agresiones del padre a la menor cuando se enfadaba y ha especificado que le daba "bofetadas, patadas... donde cuadraba". Al respecto, ha relatado que en alguna ocasión la niña volvía a casa con moratones que justificaba en que "habían ido al río" o habían estado con la bicicleta".
También ha referido insultos del padre a las dos hijas, a las que según ha dicho llamaba "putas" o "guarras", y ha afirmado de él que consumía cocaína. La mujer ha relatado que tuvo conocimiento de los tocamientos denunciados por los Servicios Sociales ya que la menor había contado los hechos en el instituto. Ha afirmado que actuó siguiendo las recomendaciones de estos servicios y ha negado influir en su hija, que no le había dicho nada por "miedo" al pensar que "no la iba a creer".
Asimismo, ha reconocido que la chica faltaba al centro educativo, que sufría bullying y que desapareció dos o tres días, por lo que interpuso la correspondiente denuncia.
OTROS TESTIMONIOS
En el plenario también han testificado la trabajadora social, el educador social y una psicóloga que atendieron a la menor, así como su jefa de estudios. Todos han coincidido en que la joven tenía dificultad para expresarse, que emocionalmente estaba "mal" y "muy afectada" y que "no había posibilidad de estar fingiendo". "Me parece que decía la verdad. Eso no se lo inventan así gratuitamente los alumnos: es muy complicado", ha expresado la docente.
Esta última ha detallado que vio marcas de heridas en la nariz y brazos de la víctima, y ha indicado que si bien en su momento le manifestó que se las había hecho con la bici, luego le confesó que la había "pegado" su padre.
“NO LE VOY A ECHAR DE CASA”
Por la defensa han comparecido la madre y dos hermanas del enjuiciado, que han negado los golpes, insultos o maltratos del padre a su hija, aunque la abuela de la víctima ha apuntado que en su casa "tenía unas normas" y se ha referido la forma de vestir de la menor, que a veces iba "en sujetador y con el pantalón roto". Esta testigo ha relatado que a raíz de la denuncia preguntó a su nieta qué había pasado, y ha asegurado que le contestó que "nada", que eran "cosas" de su "mamá".
Para finalizar, ha señalado que pese a la orden de alejamiento establecida la niña siguió yendo a su casa, punto en el que ha indicado que la llevaba y recogía su madre y que en la vivienda estaba el padre. "Por allí andaba, en casa, no le voy a echar", se ha justificado.
Practicada toda la prueba testifical y pericial, las partes han elevado a definitivas sus conclusiones provisionales -el fiscal ha introducido pequeños cambios en cuanto a las peticiones de prohibición de comunicación y aproximación- y el juicio ha quedado visto para sentencia.