La doble moral de PP y Vox ante la violencia: de no condenarla en el Senado a hacerlo tras detener al hijo de la alcaldesa ‘popular’ de Bezana por el ataque en la sede del PSOE Cantabria
PP y Vox han vuelto a hacer gala este miércoles de una brújula moral que varía en función del contexto y los protagonistas del tema que se aborde. En este caso, han sido los ataques a sedes de los partidos políticos, sobre todo a las del PSOE, que aquí en Cantabria llegó a vivir un fallido atentado con explosivos caseros. Hoy, los socialistas querían que el Senado condenara estos ataques, pero el PP ha hecho gala de su mayoría absoluta para rechazar la moción. Curiosamente, cuando en nuestra región se supo que el hijo de la alcaldesa de Santa Cruz de Bezana, Carmen Pérez, había sido detenido como presunto autor del atentado, sí se condenó la violencia, “venga de quien venga, vaya contra quien vaya y sea de la índole que sea”.
Y eso, en definitiva, era lo que proponía la iniciativa socialista en el Senado: condenar y rechazar el “acoso físico y virtual y las agresiones físicas" a los cargos públicos, comportamientos que achacaban a "una campaña orquestada" para "dañar la convivencia democrática. Pero nada de esto parece ser suficiente para el PP, que ha pasado su rodillo para tumbar la iniciativa. Y junto a él, Vox, cuyos votos no eran estrictamente necesarios, pero sirven para trazar la imagen de lo que defiende cada partido.
VOTACIONES
Entre el resto de votaciones destacan las abstenciones de UPN, Agrupación Herreña Independiente y Coalición Canaria, mientras que PSOE y el resto de partidos la han apoyado.
En un debate tenso, el senador por Cantabria del PSOE, Secundino Caso, ha denunciado que estas "agresiones" se manifiestan "especialmente al partido del Gobierno y al presidente", Pedro Sánchez, a quienes "no cesan las descalificaciones personales y el acoso de su familia".
TODO VALE
"Las redes sociales se han convertido en campo de batalla y destrucción del que piensa diferente", ha criticado desde la tribuna, advirtiendo de la "escalada de violencia verbal" que "inunda la vida política" y amenaza con "romper la convivencia política y social".
"El 'todo vale' rompe la convivencia política y social. La crispación está en cada rincón de nuestra vida y las redes sociales se han convertido en un campo de batalla. Todo ello contribuye a romper la convivencia social", ha remarcado, al tiempo que ha lamentado que el PP se haya negado a condenar en el Senado los 241 ataques producidos contra las sedes del PSOE desde noviembre de 2023.
En este sentido, el senador ha recordado el caso de Cantabria y ese ataque con un artefacto explosivo sufrido en abril, y ha hecho referencia a ataques sufridos por su familia y por él mismo por seguir la disciplina de voto del Grupo Socialista.
CORTINA DE HUMO
Por su parte, el senador 'popular' Vicente Tirado ha reprochado al PSOE que la única intención de su iniciativa es "esconder que La Moncloa se ha convertido en el centro de negocios de la familia Sánchez-Gómez", a quienes ha acusado de beneficiarse "a título lucrativo" del "asqueroso negocio de las saunas y la prostitución".
Aunque ha asegurado que su partido "condena todos los ataques de todas las sedes de todos los partidos políticos", ha calificado como "inadmisible" que "quienes han degradado el debate político" den ahora "lecciones de convivencia". Curiosamente, condenan todos los ataques pero aprovechan esa mayoría absoluta en el Senado para evitar, precisamente, la condena.
OTROS PARTIDOS
El senador de Vox, Ángel Pelayo Gordillo, que también ha dicho que su partido condena "cualquier acto de violencia política", ha criticado que el PSOE acuda a "lloriquear" con un relato de "violencia" mientras los "ataques" a Vox "son permanentes".
Desde el PNV, la senadora Estefanía Beltrán ha cargado contra los "discursos tabernarios" y los "exabruptos intencionados y profundamente hostiles" que "crispan a la sociedad", en una línea argumental parecida al senador de Compromís Enric Morera, que ha señalado que en Senado se dicen "barbaridades" que son "impropias" de la Cámara Alta y se asemejan más a "una barra de bar".
Por su parte, el portavoz de Junts, Eduard Pujol, ha recomendado al PP que "plante cara" a los discursos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, mientras que el parlamentario de ERC Joan Josep Queralt ha manifestado que el pluralismo "no sólo es respeto", sino "respeto a la disidencia".
MENSAJES DE ODIO
En el texto, la formación socialista invitaba al resto del hemiciclo a rechazar las agresiones a los periodistas y los miembros de ONG, sindicatos, plataformas ciudadanas y contra cualquier ciudadano que, "de manera libre y democrática", quiera participar en los debates públicos.
También conminaba a las formaciones políticas a evitar mensajes que "promuevan el odio" hacia los adversarios políticos e invitaba a trabajar a todas las fuerzas" para expulsar del debate político "el insulto y el odio" en aras de reforzar "los valores democráticos".
PLURALISMO POLÍTICO
Y exhortaba al Gobierno a "seguir trabajando en la defensa del pluralismo político como valor superior" de la democracia y "de la participación en libertad de la ciudadanía" en la vida política, además de por la erradicación de los discursos de odio.
En la exposición de motivos, los socialistas manifestaban que esos comportamientos "se focalizan" en el PSOE y en el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y reflejan que "no se asume el resultado electoral del 23 de julio".
VIOLENCIA EN EL PARLAMENTO
Subrayaban, asimismo, la "violencia" que se escucha desde las tribunas parlamentarias, las comparecencias públicas y las redes sociales, espacio en el que se produce "un acoso escalofriante, especialmente cuando se dirige a mujeres", con "mensajes guerracivilistas" de trasfondo "agresivo, violento y hasta bélico".
"La violencia verbal es el paso previo para que se produzca la violencia física: dirigentes políticos hostigados en las redes o en la calle; cientos de sedes del PSOE ultrajadas, en algún caso con riesgo para la integridad física de sus militantes; y también, agresiones físicas a algún dirigente de esa organización", argumentaban.
El PSOE también cargaba contra los "agitadores de ultraderecha que se hacen pasar por periodistas", quienes, bajo su punto de vista, practican ese "hostigamiento" desde "pseudomedios financiados con dinero público mediante publicidad institucional por algunas administraciones", siendo "capaces de reventar ruedas de prensa en el Parlamento o no respetar la mínima intimidad de cualquier persona".