La semana más crítica de la sanidad en Cantabria: huelga de médicos a las puertas del pico de la gripe
El consejero de Salud, César Pascual, reconocía hace unos días que la ola de la gripe estaba creciendo en Cantabria, y que su punto álgido, el pico, llegaría en torno a las fiestas de Nochebuena y Navidad. Y en ese escenario siempre complicado nuestra región va a vivir unos días aún más difíciles si cabe, ya que desde este martes, y hasta el 12 de diciembre, los médicos autonómicos van a estar en huelga.
En realidad, todo viene producido por la lucha que los profesionales sanitarios están librando con el Ministerio de Sanidad en la elaboración del nuevo Estatuto Marco, para el que partidos como el PRC ya han exigido que se cuente con los médicos en su elaboración. Pero esto va a tener una repercusión directa en la gestión sanitaria en Cantabria y, sobre todo, en la atención que se pueda dar a los casos más graves de gripe.
MILES DE PACIENTES AFECTADOS
Y no son previsiones con las que adviertan los profesionales; es algo que se teme desde el propio Servicio Cántabro de Salud (SCS), que la semana pasada reconocía su “preocupación” por el impacto que va a tener la huelga. “Puede afectar a miles de pacientes”, reconocía el subdirector de Asistencia Sanitaria, Pablo Serrano.
Ante este escenario se abre otro conflicto derivado con los propios médicos. Los servicios mínimos que aprobó el Gobierno de Cantabria garantizan únicamente la atención urgente y los procesos que no pueden aplazarse, desde cirugías oncológicas o tratamientos de quimioterapia hasta pruebas como colonoscopias. Todo lo demás queda en el aire.
SERVICIOS MÍNIMOS IMPUGNADOS
Las consecuencias de esta decisión parecen evidentes: más listas de espera, actividad sanitaria sin cubrir por dichos servicios mínimos, saturación de servicios hospitalarios… El Sindicato Médico, uno de los convocantes de la huelga, ya ha anunciado que impugnaría estos servicios mínimos.
Su vicepresidente, Santiago Raba, afirmaba tras conocerse estos servicios mínimos que no entendía “el pulso del SCS a la hora de negociarlos”, llegando a considerar que “la guerra es total, un despropósito”. Las diferencias entre profesionales y el Ejecutivo del PP parecen irreconciliables: “juego sucio” y “amenazas” son algunos de los términos que mencionó Raba.
PACIENTES Y PROFESIONALES
En esta lucha por sus derechos, los primeros perjudicados serán los propios profesionales, ya que, según denunciaba Raba, el SCS “ha amenazado con dejarnos sin carrera profesional por hacer huelga, al no computar esos cuatro días”.
Pero junto a ellos, los pacientes es posible que afronten una semana de servicios sanitarios saturados. El SCS no descarta “saturación en hospitales”. Y esto, además, podría tener otras consecuencias, como la puesta en marcha de medidas de contingencia habituales en estos casos de servicios saturados, desde ampliación de camas hasta reducción de operaciones programadas. El problema es que, con la reducción de personal por la huelga, esto puede ser más un escollo que una solución.
Los médicos reclaman, con esta huelga, "dignidad" en su trabajo, lo que requiere de un “estatuto propio”, una reclasificación profesional, que las horas extra cuenten para la jubilación, un régimen de incompatibilidades menos restrictivo y la eliminación de diferencias retributivas por el mismo trabajo, entre otras demandas que el departamento de Mónica García no ha aceptado.