Malestar generalizado en Alto Campoo por la gestión de la estación en plena temporada: "Está peor que hace 30 años"
Usuarios de la estación de esquí de Alto Campoo, gestionada por Cantur, han mostrado su indignación a través de las redes sociales ante lo que califican como "una deficiente gestión de las instalaciones", a pesar de contar con buenas condiciones de nieve y una alta afluencia de visitantes.
Las imágenes, difundidas en redes sociales y con numerosos comentarios, muestran largas colas de esquiadores esperando para poder acceder a los remontes, con solo unas pocas sillas abiertas para atender a cientos de personas. Esta situación, según denuncian los propios usuarios, se repite con frecuencia y se agrava especialmente en fines de semana y días de mayor afluencia.
A este problema se suma el retraso en la apertura de las instalaciones, así como el cierre de varios remontes, algo que genera frustración entre los visitantes. Aunque muchos reconocen que la seguridad debe ser prioritaria, critican que la falta de planificación y mantenimiento acabe repercutiendo directamente en el servicio ofrecido.
“Es viernes y no quiero imaginar lo que va a pasar el fin de semana”, comentaba un usuario en redes. Otros señalan que ni siquiera la cafetería estaba abierta, dejando sin servicios básicos a los esquiadores que ya habían accedido a la estación.
El descontento no solo apunta a la experiencia del visitante, sino también a la situación de los propios trabajadores. Según se recoge en varias publicaciones, el personal “hace lo que puede” con medios limitados, siendo quienes finalmente dan la cara ante el enfado del público.
Mientras tanto, la sensación generalizada entre los esquiadores es de decepción y cansancio, al ver cómo, una vez más, las expectativas chocan con una realidad marcada por colas interminables, servicios cerrados y una organización que muchos consideran insuficiente.
PRIVATIZACIÓN DE SERVICIOS
La adjudicación realizada por el Gobierno de Cantabria, en manos del Partido Popular, a la empresa SNÖ Hotels para la gestión del Hotel La Corza Blanca de Brañavieja y de los servicios de restauración de la estación de esquí de Alto Campoo, dependientes de la empresa pública Cantur, desató una fuerte polémica política y social.
El contrato, firmado por un periodo inicial de tres años, con posibilidad de prórrogas anuales hasta alcanzar los 12 años, fue interpretado por varios grupos de la oposición y colectivos de la comarca como un paso más en la privatización de servicios públicos estratégicos vinculados a la estación y al desarrollo económico de Campoo.
Desde estos sectores se acusó al PP de desmantelar progresivamente la gestión pública de Alto Campoo y de priorizar intereses privados frente a la mejora del servicio, un hecho que terminó con varias movilizaciones.
Pese a que el Ejecutivo regional defendió la operación como una apuesta por la colaboración público-privada para desestacionalizar el turismo, el paso del tiempo y los problemas actuales en la estación han reavivado el debate sobre si este modelo ha cumplido realmente los objetivos anunciados.