SANTANDER

Sin licencia de apertura ni de terraza: los locales de hostelería en espacios municipales de Santander incumplen la normativa del propio Ayuntamiento

Palacio de Exposiciones de Santander
Palacio de Exposiciones de Santander

Cualquiera que quiera abrir un local de hostelería en Santander debe cumplir con una serie de normas tanto regionales como locales. Es una forma no solo de aplicar un criterio de igualdad, sino de dotar de seguridad a los consumidores. El problema surge cuando hay una posible competencia desleal y algunos de estos establecimientos no cumplen con las normas. Y más grave parece que quienes realizan estos incumplimientos sean los negocios ubicados en edificios o equipamientos de titularidad municipal, lo que pondría en cuestión la labor de control y gestión del propio Consistorio o de las empresas públicas dependientes del mismo.

Esto es lo que estaría ocurriendo en la capital cántabra. Según fuentes cercanas al Consistorio, varias cafeterías y restaurantes de Santander instalados en lugares como el Palacio de Exposiciones, el Complejo Deportivo Ruth Beitia o los mercados municipales estarían incumpliendo varios preceptos de la ordenanza municipal, algunos de ellos tan graves como la de tener licencia de apertura o autorización para contar con terrazas o con cocinas.

INCUMPLIMIENTOS

Según la información facilitada por estas mismas fuentes, uno de los que incumplen esta normativa es el local del Palacio de Exposiciones, que no contaría con licencia de apertura ni licencia de terraza (ni con el correspondiente seguro). Tampoco tendría autorizada la cocina, y no contaría con un cartel de prohibido fumar ni hojas de reclamaciones.

Las instalaciones deportivas son unas de las más señaladas en estos incumplimientos por parte de estas fuentes. Así, la cafetería del Complejo Deportivo Municipal Ruth Beitia, la del campo de fútbol Montaña, la del campo de fútbol Monte y la del campo de fútbol La Albericia no tendrían ni licencia de apertura ni autorización para una cocina, además de no contar tampoco con licencia y seguro de terraza, hojas de reclamaciones o cartel de prohibido fumar.

MATALEÑAS Y JARDINES DE PEREDA

Aunque lo que más subrayan las citadas fuentes son los incumplimientos de dos lugares tan conocidos como el campo de golf de Mataleñas y las instalaciones en los Jardines de Pereda. Estos, aunque sí tendrían licencia de apertura, no cuentan con la licencia de terraza, y en el caso de los Jardines de Pereda, tampoco con el seguro.

La falta de control del Ayuntamiento, según subrayan, llegaría al punto de que, por ejemplo, en Mataleñas habría “extintores caducados”, y la hoja naranja de la autorización estaría “desactualizada”.

MERCADO DE LA ESPERANZA

Tampoco parecen salvarse los establecimientos instalados en los mercados municipales, concretamente en el de La Esperanza. Así, y según la información facilitada, dos establecimientos de este mercado no tendrían licencia de apertura, cartel de prohibido fumar ni hojas de reclamaciones.

Para finalizar, indican también que el local en el Club de Remo La Maruca tampoco tendría licencia de apertura ni autorización para la cocina, además de carecer de un cartel de prohibido fumar, horas de reclamaciones ni licencia o seguro para la terraza.

COMPETENCIA DESLEAL

“Qué opinarían los establecimientos hosteleros que sí cumplen las normas y a los que estos otros realizan competencia desleal”, se preguntan las fuentes consultadas. Y es que, según la ordenanza municipal, contar con todo en orden para tener una terraza obliga, por ejemplo, al pago de una tasa por ocupación, más allá de los correspondientes trámites necesarios para obtener la licencia.

Según la documentación consultada, el Ayuntamiento de Santander establece diferentes tarifas en función del tipo de vía ocupada y del tamaño y los elementos con los que cuenta la terraza (mesas, sillas, toldos, enrejados, setos y otros elementos verticales, especifica la ordenanza).

CANTIDADES

De este modo, si la terraza se instala por temporada del 1 de marzo al 31 de octubre, los establecimientos hosteleros pagan desde 35,56 euros por metro cuadrado ocupado en “calles de primera o segunda categoría” hasta 21,59 euros en calles de quinta o sexta categoría.

La cantidad es sensiblemente superior en caso de que la terraza se instale todo el año. Así, y continuando con los dos casos anteriores, en las calles de primera y segunda categoría se pagan 39,29 euros frente a los 22,09 euros de sexta categoría o los 23,67 euros de quinta categoría.

El Ayuntamiento contempla, además, la posibilidad de que las terrazas cuenten con diferentes elementos verticales que delimiten la superficie de este espacio en la vía pública, en cuyo caso “se recargarán las tarifas previstas en el apartado anterior en un 50%, tomándose como base únicamente la superficie comprendida dentro de tal delimitación vertical”.