ATI acusa a Pascual de permitir el acoso a cinco trabajadoras de Anatomía Patológica: "Ha provocado que en el laboratorio deban convivir verdugos junto a víctimas"
ATI denuncia al consejero Pascual y a toda su comitiva directiva, por “su completa dejación de funciones” en el conflicto delictivo de cuatro trabajadoras de Anatomía Patológica hacia cinco compañeras. Actitud que reiteradamente se ha venido sucediendo desde el año 2011, sin que la Administración haya “movido un dedo, y con el agravante de haber actuado como consentidores de ello, a pesar de haber una sentencia firme con imposición de prisión, y ni tan siquiera haberles abierto Pascual un expediente disciplinario a lo largo de estos años, ni intención de hacerlo”.
Según el sindicato, “el trabajo en el laboratorio era un infierno: las burlas, motes, insultos, mofas y cánticos de estas pendencieras hacia las víctimas eran encarnizados y continuos, hasta llegar a escupir en las botellas de agua, chupar bombones y volverlos a dejar en la caja, e incluso alterar el funcionamiento del laboratorio, teniendo por ello que intervenir la dirección médica para marcar pautas en el trabajo”. Cuestión esta que “no hizo cambiar nada a las camorristas, puesto que llegaron a decir a las compañeras que o estaban con ellas o contra ellas”.
Situación que originó además "coacciones constantes", e hizo que los coordinadores al mando del servicio duraran “un telediario”, y que las bajas fueran continuas y en cascada.
Entre los años 2011 y 2019 se desarrolló el “comportamiento pandillero” de las cuatro delincuentes, en los que Gerencias, Direcciones Médicas, Jefes del Servicio y el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Hospital Sierrallana han hecho “oídos sordos a tamaño acoso y tortura”, así como el sindicato CSIF, que “para más inri acudió al juicio como testigo de las hoy condenadas, presentando no solo un delegado sino tres, para imprimir más presión”.
Y cuando desde ATI se afirma que Pascual no tiene intención de abrir un expediente a las cuatro delincuentes, a sabiendas de que, “bajo coacciones y amenazas reiteradas, sometían bajo el yugo de sus decisiones a cuantas trabajadoras no estuvieran de su lado, es porque después de una sentencia firme, no ha hecho absolutamente nada”. Es más, para el sindicato Pascual "las ha empoderado y ha provocado que en el laboratorio de Anatomía Patológica deban convivir verdugos junto a víctimas, lo que ha agravado aún más su sufrimiento".
El pasotismo y la falta de vergüenza de Pascual llega a tal punto que, aun habiendo declarado en prensa, en enero de 2024, que veía “absolutamente lamentable” y “de una gravedad extrema” los hechos cometidos por las cuatro trabajadoras del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Sierrallana —condenadas a prisión por un Juzgado de Santander por coacciones a compañeros desde 2011—, así como que se iniciaría un expediente administrativo cuyo resultado probablemente conduciría a la pérdida de su condición de sanitarias por la gravedad de los hechos, a día de hoy, y después de un año, no ha hecho nada de nada, convirtiendo así su propósito en “una mezquina mentira a la que, por desgracia, nos tiene acostumbrados”.
La petición de expediente disciplinario que desde ATI se ha solicitado en reiteradas ocasiones —a través del Subdirector de Recursos Humanos del SCS— ha recibido solo evasivas. “Incluso, incomprensiblemente, y no dando importancia al asunto, no lo han realizado”, afirman. Por ello, ATI ha solicitado una “reunión urgente” con el SCS para pedir que "se abra ese expediente disciplinario a las susodichas delincuentes", al ser "total y sobradamente necesario", así como "proteger a las víctimas, que es su deber".
Y hablando de conflictos, lo que ocurre desde enero de 2025 en el Servicio de Urgencias del Hospital Valdecilla —del cual, y a través de denuncias hechas por 21 trabajadores, son conocedores desde la Supervisora hasta toda la plana directiva del Hospital, pasando por el Subdirector de Recursos Humanos del SCS y el consejero Pascual— pudiera ser la antesala del caso de Anatomía Patológica. Mal trato, insultos, vejaciones y humillaciones continuas de una trabajadora hacia dichos 21 trabajadores, y que, por dejadez, no se está poniendo remedio, volviendo a permitir actos que pudieran ser delictivos.
Por ello, ATI pide a Pascual que tal situación cese, y no se repita la "atrocidad vivida en el laboratorio", dado que, a la vista de tanta dejación de funciones, no sabemos si tanto el Servicio Cántabro de Salud como la Consejería de Salud venden salud o conflictos.
Por último, desde ATI, y ante lo acaecido en el Laboratorio de Anatomía Patológica y lo que ahora se alerta sobre el Servicio de Urgencias, se pide a la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, que depure responsabilidades y añada coherencia ante los probados actos delictivos de las trabajadoras del laboratorio de Anatomía, y también de los que pudieran acarrearse en el Servicio de Urgencias, si antes no se remedia.