TURISMO

Las 15 mejores playas de la Cantabria oriental y la bahía de Santander que no te puedes perder este verano

Playa de Langre

La Cantabria oriental concentra algunos de los paisajes costeros más espectaculares del norte de España. Desde las amplias playas de Castro Urdiales y Laredo hasta los acantilados de Langre o los elegantes arenales de la bahía de Santander, este tramo del litoral reúne kilómetros de arena dorada, marismas, dunas protegidas, calas de aguas cristalinas y algunos de los mejores escenarios para disfrutar del mar Cantábrico.

Antes de iniciar el recorrido por estas 15 playas imprescindibles, conviene tener en cuenta algunas de las particularidades del CantábricoLas mareas cambian de forma drástica cada seis horas, por lo que un arenal puede transformar por completo su aspecto entre la pleamar y la bajamar. Además, el mar abierto suele presentar fuertes corrientes, por lo que es fundamental respetar siempre la señalización de las banderas del servicio de salvamento.

1. EL ORIENTE: BAHÍAS HISTÓRICAS, MARISMAS Y ACANTILADOS

Con estas recomendaciones en mente, el viaje comienza en el límite con el País Vasco, donde la costa combina abruptos acantilados calizos, grandes bahías y pueblos marineros con una profunda tradición ligada al mar.

CASTRO URDIALES: OSTENDE Y BRAZOMAR

La bellísima silueta fortificada de Castro Urdiales cuenta con dos playas principales que marcan el carácter de la villa. Al este se sitúa Brazomar, una playa urbana de arena dorada, aguas tranquilas y un ambiente marcadamente familiar. Protegida por el muelle de Don Luis, es perfecta para nadar de forma segura.

En el extremo opuesto del municipio encontramos la playa de Ostende (o de los Urdiales). Es un arenal artificial de composición peculiar (grava fina y oscura), pero con una forma de concha espectacular y aguas muy limpias, galardonada frecuentemente con la Bandera Azul.

LAREDO: LA SALVÉ, LA REINA DE LAS PLAYAS KILOMÉTRICAS

Cruzar los acantilados orientales nos lleva a una de las joyas de la corona del turismo cántabro: la playa de La Salvé en Laredo. Con sus más de 4 kilómetros de longitud de arena fina y blanca, es uno de los arenales más extensos de todo el norte de España.

La Salvé dibuja una curva perfecta que abraza la bahía de Santoña. Su parte inicial, junto al puerto deportivo y el centro urbano, es muy familiar y calmada, mientras que su tramo final —conocido como el “Puntal”— se adentra en la desembocadura de la ría del Asón. Aquí, el paisaje se vuelve salvaje, dominado por un impresionante sistema de dunas protegidas.

Es el lugar ideal para dar paseos interminables, practicar windsurf o simplemente perder la vista en la inmensidad del horizonte.

SANTOÑA: BERRIA, ENTRE LAS MARISMAS Y EL MONTE BUCIERO

Justo al otro lado de la bahía, conectada visualmente con el Puntal de Laredo, se encuentra Santoña. Aunque la villa es famosa por su puerto y sus anchoas, los amantes de la playa dirigen sus pasos hacia Berria.

Ubicada en el istmo que une el imponente monte Buciero con el continente, Berria es una playa de mar abierto de casi 2 kilómetros de longitud. Flanqueada por exuberantes dunas y marismas (pertenecientes al Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel), destaca por su arena fina y sus olas consistentes, lo que la convierte en uno de los grandes templos del surf en la zona oriental de Cantabria.

ARNUERO (ISLA): EL PARAÍSO DE LAS CALAS Y LAS RÍAS TRÉMULAS

Las playas de Arnuero son famosas por su enorme variedad en muy poco espacio físico. Gracias a la caprichosa geografía de la península de Quejo, el municipio ofrece desde rías resguardadas ideales para niños pequeños hasta calas rocosas de aguas cristalinas que son el sueño de cualquier aficionado al buceo.

La Playa de la Arena está ubicada en la desembocadura de la ría de Cabo Quejo, siendo una de las playas más singulares de Cantabria. En su zona exterior está abierta al mar Cantábrico y cuenta con un oleaje moderado y un precioso cordón de dunas protegido. Sin embargo, a medida que la playa se interna en la ría, el agua se vuelve una balsa de aceite de tonos turquesas. Cuenta con el distintivo de Bandera Azul y la Q de Calidad Turística, y es perfecta para recorrerla a pie cuando la marea baja y une los diferentes tramos de arena.

La Playa de El Sable está en pleno casco urbano de Isla y es el arenal familiar por excelencia de la zona.

Para quienes huyen de los grandes arenales y buscan un entorno más íntimo, la costa de Arnuero ofrece una sucesión de calas excavadas en la roca. La playa de Los Barcos es especialmente fotográfica: en bajamar, se conecta con la playa de El Sable y deja al descubierto un paisaje de rocas y pozas ideal para buscar cangrejos.

2. TRASMIERA: PLAYAS SALVAJES Y MECAS DEL SURF

Dejando atrás Santoña, nos adentramos en la comarca de Trasmiera, una franja costera caracterizada por una costa muy recortada, rías espectaculares y playas de una belleza paisajística sobrecogedora.

NOJA: TRENGANDÍN Y RIS

Noja tiene el privilegio de contar con dos playas radicalmente distintas y fascinantes.

La playa de Ris está orientada al norte, es de arena fina y dorada, y destaca por sus islotes rocosos accesibles a pie cuando la marea baja. Es ideal para familias y para la práctica de paddle surf.

Por el contrario, la playa de Trengandín es un paisaje casi lunar y poético. Cuando la marea baja, quedan al descubierto cientos de agujas de roca caliza afiladas, cubiertas de algas, que crean un entramado de pozas naturales cristalinas. Es un paraíso para los aficionados al snorkel, la fotografía de paisaje y para quienes buscan un entorno de desconexión absoluta.

RIBAMONTÁN AL MAR: LOREDO, SOMO Y LOS ACANTILADOS DE LANGRE

Siguiendo hacia el oeste, llegamos al municipio de Ribamontán al Mar, declarado formalmente como la primera Reserva de Surf de España. Aquí, los arenales de Somo y Loredo se fusionan en una línea continua de más de 4 kilómetros de arena dorada que cierra el sur de la Bahía de Santander.

Las playas son un referente internacional para la práctica del surf y ofrecen unas vistas inigualables del Palacio de la Magdalena y la ciudad de Santander, situadas justo enfrente. Caminando hacia el este por la arena, se llega a Loredo, donde cada mes de agosto se celebra su mítica carrera de caballos sobre el arenal mojado.

Pero la joya oculta del municipio es Langre. Dividida en dos playas (Langre Grande y Langre Pequeña), este lugar es la viva imagen de la Cantabria idílica. Se accede a ella descendiendo por unas escaleras enclavadas en un espectacular acantilado semicircular de más de 25 metros de altura. Abajo, la playa es virgen, el viento suele soplar con fuerza y las olas rompen con nobleza. Arriba, las campas verdes llenas de vacas pastando llegan hasta el mismo borde del abismo.

3. EL ENTORNO DE SANTANDER: ELEGANCIA Y NATURALEZA EN LA BAHÍA

Llegamos al centro geográfico de la región. La Bahía de Santander, considerada una de las más bellas del mundo, esconde arenales de una elegancia aristocrática y calas de gran valor geológico.

EL SARDINERO: EL GRAN ARENAL URBANO

Hablar de Santander es hablar de El Sardinero. Dividido en dos grandes playas (la Primera y la Segunda) por los jardines de Piquío, este arenal fue el epicentro de los “baños de ola” que puso de moda la realeza española a principios del siglo XX.

Con su paseo marítimo señorial, el Gran Casino de fondo y la arena fina y limpia, El Sardinero combina a la perfección la comodidad de una playa urbana con la bravura del mar abierto.

LOS BIKINIS Y LA MAGDALENA: REMANSOS DE PAZ

A resguardo dentro de la propia bahía, bajo la sombra del majestuoso Palacio de la Magdalena, encontramos las playas de La Magdalena y Los Bikinis.

Al estar protegidas de las corrientes del mar abierto por la península de la Magdalena y las dunas de Somo, sus aguas son tan calmadas como las de un lago.

Son las playas familiares por excelencia de la capital, ideales para ir con niños pequeños o para nadar largas distancias sin preocuparse por el oleaje.