Cantabria, donde más se encarecen el gasóleo y la gasolina en los últimos siete días: llenar el depósito es hoy 36 céntimos más caro
El precio de los combustibles se dispara en la región por encima de la media nacional. Facua ha denunciado estos movimientos "especulativos" y exige al Gobierno central que fije topes máximos a los precios de la energía.
Así, Cantabria se ha convertido en la comunidad autónoma más afectada por el encarecimiento energético en la última semana. Según los datos de Facua-Consumidores en Acción, nuestra región encabeza los incrementos tanto en gasóleo como en gasolina:
- Gasóleo: El precio ha subido 36 céntimos por litro en apenas siete días, superando la media nacional de 33 céntimos.
- Gasolina 95: El encarecimiento ha sido de 19 céntimos, dos más que la media de España (17 céntimos).
A nivel peninsular, la brecha de precios es abismal. Mientras que algunas estaciones suministran el diésel a menos de un euro, en otras los cántabros pueden llegar a pagar hasta 2,11 euros por litro.
ESPECULACIÓN
El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha denunciado que estas subidas no responden de forma proporcional al coste del petróleo. Sánchez critica el denominado "efecto cohete", donde los precios suben de forma inmediata ante cualquier crisis, pero bajan a paso de "pluma" cuando el mercado se estabiliza.
"Hay gasolineras que argumentan que se adelantan a la nueva mercancía que les va a llegar, pero es un movimiento especulativo que infla los márgenes de beneficio", señalan desde la asociación.
El impacto no se limita a las gasolineras. El precio del kilovatio hora (kWh) ha sufrido un incremento drástico en comparación con el pasado 2 de marzo:
- Horario valle: Ha pasado de 11,84 a 18,66 céntimos (+57,6%).
- Horario punta: Se sitúa ya en 33,78 céntimos, casi un 30% más caro que hace una semana.
Ante esta situación de emergencia, Facua ha enviado una carta al presidente Pedro Sánchez solicitando un nuevo Real Decreto-ley que faculte al Ejecutivo para fijar precios máximos.
La organización pide que las empresas no puedan obtener márgenes de beneficio superiores a los que tenían antes del inicio del conflicto bélico entre Irán, Israel y EE. UU.