POLÍTICA

Las insinuaciones de Molleda sobre los “vínculos” de Zuloaga con Cerdán provocan la primera dimisión en la Ejecutiva de Casares

Pablo Zuloaga, Pedro Sánchez y Pedro Casares

El terremoto que ha provocado la implicación del exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en una trama corrupta no debería haber tenido reflejo en Cantabria. Al menos a priori. La propia federación autonómica, a través de su secretario de Organización, Agustín Molleda, confirmó que “no hay nada” que relacione los casos de corrupción con el partido en la región. Sin embargo, el propio Molleda se encargó de instar a Zuloaga a explicar posibles “vínculos” con Santos Cerdán, algo que generó un terremoto interno propio. Terremoto que ya se ha cobrado la primera dimisión en el órgano de dirección del partido regional: la del alcalde de San Miguel de Aguayo, Eduardo Gutiérrez.

Este martes, Gutiérrez ha dejado de ser miembro de la Comisión Ejecutiva Autonómica del PSOE de Cantabria ante el “daño que están causando las insinuaciones lanzadas en las últimas horas desde la dirección que encabeza Pedro Casares, de la cual formo parte”, tal y como explica en su carta de dimisión. Un Casares, por cierto, que el sábado enviaba una carta a la militancia instando a sentir “orgullo” de ser socialista ante la respuesta que el partido estaba dando a nivel estatal, pero que callaba ante lo que su mano derecha había insinuado tan solo un día antes.

TRISTEZA

Un silencio que no comparte el alcalde de San Miguel de Aguayo, que asegura renunciar “con profunda tristeza, pero también con la convicción de que es lo correcto”, ya que considera que las manifestaciones de Molleda “no solo generan desconcierto, sino que, a mi entender, atentan directamente contra la unidad y la dignidad de nuestra militancia”.

Gutiérrez, que desde que llegó Casares hace cosa de tres meses era responsable del área de Medio Rural en el partido, subraya que “este tipo de actuaciones solo agravan el malestar interno y minan la confianza que tantos hombres y mujeres han depositado en este proyecto colectivo”, que nació, tal y como defendió el propio Casares tras ganar las primarias, precisamente para dejar atrás unas presuntas divisiones internas en la formación.

TOLERANCIA CERO A LA CORRUPCIÓN

La renuncia no es únicamente por las palabras de Molleda. Según el regidor, su marcha de la Comisión Ejecutiva autonómica es una forma también de reafirmar su “compromiso personal y político con la tolerancia cero hacia cualquier forma de corrupción, venga de donde venga”, defendiendo en este sentido un PSOE “íntegro, coherente y valiente, capaz de mirar de frente y rectificar cuando es necesario”.

Su carta de dimisión, en la que explica que toma la decisión “por respeto y absoluta responsabilidad hacia mis compañeros y compañeras militantes, a quienes me debo y con quienes comparto el compromiso firme con los valores que siempre han caracterizado a nuestro partido: la justicia social, la transparencia y la defensa del bien común”, finaliza asegurando que no se aparta “de la lucha por una sociedad más justa, solidaria y progresista”, y que seguirá trabajando por un proyecto político “basado en el respeto, la verdad y la decencia”.

MOLLEDA-ZULOAGA

Aunque Gutiérrez, que fue uno de los socialistas vinculados a Zuloaga que se integró en la Ejecutiva de Casares, ha sido el primero en dar este paso, no ha sido desde luego el primer secretario general de un municipio que ha alzado la voz contra unas palabras que muchos califican de “canallada”. De hecho, las veladas acusaciones de Molleda han evidenciado que la división interna con la que Casares pretendía terminar está lejos de terminarse.

Tras las insinuaciones de vinculaciones con Santos Cerdán, el propio Zuloaga publicó en sus redes sociales una respuesta mostrándose “dolido” por esas palabras.