PABLO DIESTRO

“Con la pérdida de 60.000 votos la gente manifestó que tenemos que regenerarnos, cambiar las caras del partido y el discurso”

Pablo Diestro

Su idea inicial no era presentarse a las primarias para ser el futuro candidato del PRC a las elecciones autonómicas de Cantabria en 2027. Sin embargo, Pablo Diestro (Villapresente, 1982) ha terminado siendo una de las dos posibles opciones que los militantes deberán votar el próximo 4 de mayo. La campaña del actual alcalde de Reocín se está centrando en recuperar lo que considera la identidad del partido, y con ella la idea de Cantabria del Partido Regionalista. En la recta final de la campaña hablamos con él para conocer de primera mano sus objetivos y sus líneas fundamentales en caso de resultar elegido.

Se presenta a las primarias para ser candidato en las próximas elecciones generales. ¿Hacia dónde debe caminar el PRC en este tiempo que queda hasta las urnas?

Como candidato, si me eligen este 4 de mayo, creo que tienen que cambiar varias cosas. La primera, que contemos con la militancia y las bases del partido a la hora de la toma de decisiones importantes. También es importante que empecemos a elaborar el programa electoral de las próximas elecciones 2027 creando unos grupos de trabajo. Es lo que llamo la Oficina del Candidato, que servirá para que se reúna con los comités comarcales, con los locales, con gente especializada de dentro y fuera del partido, de forma que elaboremos un programa electoral que, sobre todo, genere ilusión a los cántabros y que sea realista. Con cosas muy concretas y que seamos capaces de llevar a cabo. Para mí, lo más importante es conseguir la confianza de los votantes. No se trata de hacer un programa que sea un brindis al sol o una carta a los Reyes Magos. Se trata de hacer un programa realista en el que la gente confíe y le genere ilusión para que en los próximos cuatro años podamos realizarlo. Es lo que he hecho en mi ayuntamiento y me ha ido bien, y en el Gobierno regional debemos hacerlo también.

La última campaña electoral fue a la defensiva en lugar de ilusionante, que es lo que debemos hacer

Además, a partir del día 5 debemos empezar a trabajar en la identidad de Cantabria. Debemos poner en valor el sentimiento de amor a la tierra, a Cantabria, nuestras costumbres y nuestras tradiciones. ¿Cómo? Con campañas publicitarias muy directas que comencemos a trabajarlas desde ya, no en las elecciones. Intentemos vincular el amor a la tierra con que el PRC somos el único partido que defiende por encima de todo los intereses de Cantabria y de los cántabros. Creo que eso nos puede beneficiar de cara a las próximas elecciones, donde el objetivo principal es recuperar los 60.000 votos perdidos.

Esa pérdida de votos que menciona, ¿cree que se debe a esta pérdida de identidad o hay otros factores?

Ese ha sido un aspecto muy importante. Hemos dejado de trabajar la identidad de Cantabria. Hay que recordar mucho a la gente gracias a quién Cantabria es Cantabria. Lo dice mucho Miguel Ángel (Revilla) en los mítines, pero creo que hay que recordarlo. El PRC existe gracias a que Miguel Ángel tuvo un sueño: que Santander volviese a ser la Comunidad Autónoma de Cantabria, y eso se ha conseguido. A partir de ahí trabajamos de forma incansable por Cantabria. Con la pérdida de votos creo que la gente ha manifestado que tenemos que regenerarnos, cambiar las caras del partido, el discurso, y volver a conectar con los jóvenes con un mensaje que ilusione y no uno como el de la pasada campaña, que era más a la defensiva de una situación que se podía sobrevenir, y era que Vox gobernara con el PP. Fue una campaña a la defensiva en lugar de una que ilusione, que es lo que debemos hacer.

En un principio dijo que no se iba a presentar. ¿Qué le llevó a dar el paso?

Me autodescarté porque la familia tira, y una decisión de este tipo te cambia la vida. Es indiscutible. Lo comparo con decidir casarte o presentarte a un ayuntamiento. No estaba en mis planes, pero a raíz de salir la noticia de que yo me autodescartaba muchísimos compañeros y gente de fuera del partido me animó a intentarlo, que podía liderar esta candidatura de la renovación que representa a las bases del partido, y que el momento era este. Después del liderazgo de Miguel Ángel teníamos que presentar una candidatura alternativa a las de las otras tres que se esperaban, las de los vicesecretarios. Al final decidí que adelante porque son decisiones que, si no las tomas, luego te puedes arrepentir. Si esto sale mal no será porque yo no lo he intentado; si no me hubiera presentado siempre me quedaría la duda, pero una vez decido que sí es ir hasta la última consecuencia. Por eso también he rechazado llegar a acuerdos de listas; creo que el proceso tiene que finalizar, y el que hemos acordado es que la militancia decide el candidato.

No es que estemos muy divididos, pero tanto un candidato como el otro tenemos la labor importantísima de intentar unir el partido de nuevo a partir del primer día

Esos acuerdos que menciona, ese diálogo, es algo que estuvo sobre la mesa antes incluso de conocerse los candidatos. ¿Se plantea eso una vez pasen las primarias? ¿Integraría a gente de la otra candidatura?

Es impensable no hacerlo. Somos un partido que no nos podemos permitir las divisiones. Tanto un candidato como el otro tenemos la labor importantísima de intentar unir el partido de nuevo a partir del primer día. No es que esté muy dividido porque la campaña se está llevando con mucho respeto, pero es algo que tengo claro. Y no solo con la otra candidata, sino con los que se han quedado por el camino y con gente que nunca ha tenido la oportunidad, como los que proceden de las juventudes del partido. Mi idea de integración es que sea total, que todas las voces del partido estén representadas. Sí es cierto que tenemos que mostrar una imagen de cambio y renovación. Es compatible una cosa con la otra. Hay que contar con gente que representa a partes importantes del partido. Hablo de Torrelavega; de Paula (Fernández); el entorno de Guillermo (Blanco); de Juventudes; del entorno rural, que se siente poco representado; de Santander, cuyos candidatos históricamente nunca han ido en las listas electorales, y no lo entiendo. La integración va a ser una de las prioridades.

Antes citaba, y es algo que ha defendido esta campaña, la defensa de la cultura y la historia de Cantabria en los colegios. ¿Qué elementos entran en este planteamiento?

Cuando tuvimos la Consejería de Educación por primera vez en nuestra historia nos quedó pendiente dejar el sesgo regionalista en la Consejería. Creo que es muy importante que demos esa asignatura. El contenido lo definirán profesionales, docentes y gente de Historia. Se trata de que se conozcan nuestras tradiciones, el origen, que sepan cómo se fue constituyendo Cantabria, los primeros cántabros. Pero en unas asignaturas que definirán profesionales, no lo voy a decidir yo. Lo que sí me gustaría, y es una de las prioridades que pondría en mi programa electoral, es que en caso de formar Gobierno que la Consejería de Cultura fuera del PRC. Renunciar a ella como renunciamos en la pasada legislatura fue un error muy grave. Un partido regionalista no puede no gestionar la cultura en su comunidad autónoma. Es básico.

Renunciar a la Consejería de Cultura como renunciamos en la pasada legislatura fue un error muy grave

Creo que tenemos que trabajar mucho la publicidad, mandar mensajes a la sociedad cántabra del orgullo de ser cántabros, del amor a la tierra. En los mítines hablo del sentimiento cuando nos vamos de vacaciones, que estamos deseando volver a casa. Nos pasa a casi todos, porque como aquí, en ningún lado. Esto a un madrileño no le pasa, están deseando salir de su comunidad. A nosotros es al revés. Ese sentimiento tenemos que trabajarle y ponerle en valor, y hacer ver a la gente que hay un partido que por encima de todo defiende los intereses de Cantabria, que es el PRC. Esto nos puede dar un buen resultado, y tenemos que recordar que somos un partido de Cantabria y para Cantabria, tenemos que alejarnos de mensajes progresistas y conservadores. Para nosotros solo es Cantabria y los cántabros. Tenemos que olvidarnos de lo que esté de moda. En el lenguaje de un regionalista está Cantabria y los cántabros. Hay que empezar a hacer bandera de ello, somos un partido atractivo para cualquier persona, excepto para los extremos.

Por lo que explica, ¿esta es una línea roja ante posibles pactos de cara a un Gobierno tras las elecciones?

Está claro, y creo que debemos huir de los extremos, tanto de un lado como de otro.

Hemos hablado de la defensa de Cantabria, del medio rural. ¿Considera que puede correr peligro el entorno rural con la Ley de Simplificación Administrativa y la puerta que abre al urbanismo?

Tenemos que recordar que somos un partido de Cantabria y para Cantabria, alejarnos de mensajes progresistas y conservadores

Creo que se están mezclando temas. He hablado en varias ocasiones sobre la Ley de Simplificación y he reconocido la valentía del PP al ponerlo sobre la mesa y aprobarla. Pero bajo mi punto de vista lo que demanda la sociedad es una simplificación real. Esa ley debería ser muchísimo más ambiciosa, pero en el aspecto que nos interesa, no aprovecharla para hacer otros cambios que no son realmente simplificación. Esos otros cambios habrá que tratarlos donde corresponda, pero la simplificación administrativa, lo que entendemos por esto, es que cuando un vecino se quiere hacer una casa o una remodelación, que pida la licencia y la tenga inmediatamente, que no tenga que esperar meses y meses para poder construirla. Un proyecto que ya viene firmado por un profesional que se hace responsable de lo que se ejecute. Lo mismo para una empresa que se quiera instalar, y que no tenga que esperar años para conseguir los permisos. Esto es inviable si queremos ser competitivos de una manera empresarial e industrial. La simplificación administrativa tiene que ser confiar en las empresas y en los profesionales, y que la administración tutele y no haga embudo que nos hace perder oportunidades. Para mí va a ser una prioridad absoluta una simplificación real y una revolución en las tramitaciones, pero no a medias tintas, sino real. Eso es prioritario. Suceden muchas cosas en la Administración que nos alejan de los administrados, y esto solo se puede arreglar cambiando las leyes. Sé que esto supone luchar contra un ente funcionarial que en algunos casos es reacio a estos cambios, pero tenemos que ser valientes y dar respuesta a los cántabros. No estamos inventando la pólvora, hay comunidades en las que esto ya funciona. Vamos a copiar donde funciona bien, y si es legal allí, también tendrá que ser legal aquí. Además, se están perdiendo muchos ingresos; las empresas quieren pagar sus licencias y obtener el permiso, pero lo demoramos eternamente perdiendo oportunidades de negocio, y al final prefieren crecer en otras comunidades que en Cantabria por toda la burocracia. Esta ley del PP es un avance, pero se ha quedado muy corta y tenemos que ser más ambiciosos.