MEDIO AMBIENTE

El parque eólico de El Escudo comenzará a funcionar en marzo de 2026 mientras los colectivos vecinales denuncian el proyecto: "Es el delito ambiental más grave cometido en Cantabria en los últimos 30 años"

Imagen del proyecto eólico de El Escudo

El parque eólico de El Escudo, promovido por Biocantaber (participada por Iberdrola Renovables, Ocyener y Banco Santander), avanza en su construcción y podría entrar en funcionamiento en marzo de 2026, según han confirmado fuentes del Gobierno durante una visita oficial a las obras este viernes. Se trata de uno de los mayores proyectos energéticos de Cantabria, con 23 aerogeneradores. 

Con una inversión de 120 millones de euros, el parque tendrá una capacidad de 96,6 megavatios, suficiente para cubrir el 8% del consumo eléctrico regional y abastecer a más de 80.000 hogares. Además, aplicará un descuento en la factura de la luz para los vecinos de Campoo de Yuso, Luena, Molledo y San Miguel de Aguayo, municipios sobre los que se levanta la instalación. Hasta 210 personas participarán en su construcción en periodos punta.

Durante la visita, la presidenta regional, María José Sáenz de Buruaga, celebró el inicio de un proyecto que, en sus palabras, representa un "símbolo de progreso, sostenibilidad y futuro", y marca un "antes y un después" en el desarrollo energético de Cantabria, tras casi dos décadas sin nuevos parques eólicos.

CRÍTICAS

Sin embargo, mientras las autoridades destacan los beneficios económicos y energéticos del proyecto, diversas plataformas vecinales y colectivos ecologistas han intensificado sus críticas, denunciando el grave impacto ambiental que, aseguran, están provocando las obras en la Sierra del Escudo, un enclave de alto valor ecológico.

Con motivo del Día Mundial de los Humedales, los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio reclamaron la protección de este "tesoro natural", que alberga un sistema de turberas interconectadas y humedales clave para el equilibrio hidrológico de la región. Estas turberas originan el acuífero Puerto del Escudo, que abastece de agua a cerca de 200.000 personas en Cantabria.

Según denuncian, las obras del parque eólico han provocado la remoción de toneladas de turba, la apertura de zanjas, pistas y plataformas que atraviesan zonas húmedas y manantiales, y la alteración de más de cinco kilómetros de terreno natural, incluyendo la creación de numerosas balsas de agua retenida en los humedales. Aseguran que más de 30 vehículos pesados trabajan cada día en la zona, agravando el deterioro.

Además, los colectivos acusan al Gobierno regional de actuar movido por el “oportunismo de las energías renovables” y de utilizar el parque como una forma de “lavado verde empresarial y gubernamental”. Denuncian también un doble rasero político, al apoyar la instalación de eólicos en los montes del sur y centro de Cantabria mientras se rechazan en la zona oriental. 

En total, el Gobierno regional tiene en tramitación otros once parques eólicos, con una potencia conjunta de 453 megavatios, con el objetivo de alcanzar los 700 megavatios fijados para 2030. Por su parte, los opositores insisten en que el modelo actual ignora las consecuencias ambientales, especialmente en zonas como la Sierra del Escudo, que consideran irremplazables.