La "marea vecinal" dice “basta” a Gema Igual y el “modelo de Santander que nos impone sin preguntar”
De un tiempo a esta parte, los vecinos de Santander parecen levantarse cada vez más contra las políticas del Ayuntamiento, sobre todo en materia turística y urbanística. No es una percepción, sino una realidad que ha certificado este miércoles la Asociación Ciudadana en Defensa del Sardinero (ACDS), que en un escrito ha afirmado que van a “seguir adelante” de la mano del resto de asociaciones vecinales de la capital para “recuperar la voz que siempre debimos tener” en contra de las políticas de Gema Igual.
“Los vecinos de Santander han dejado de ser espectadores”, ha señalado ACDS, añadiendo que lo que comenzó como quejas aisladas en El Sardinero (por la suciedad y el maltrato al barrio) o en Mataleñas (por el parking de autocaravanas) se ha convertido en “una marea que recorre la ciudad, de Cueto a Puertochico”. “Y no es un caso aislado”, añaden.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN SANTANDER?
Esa es la pregunta que muchos vecinos parecen hacerse cuando, casi día tras día, los medios se hacen eco de alguna queja vecinal por el estado en el que se encuentra la ciudad de Santander. Quejas que de una forma conjunta dicen “basta” ante las políticas de Igual y a tener que enterarse “por la prensa” de lo que afecta a sus barrios.
En este sentido, la ACDS considera que “lo que hasta ayer eran resignadas quejas, hoy es un movimiento vecinal creciente y legítimo” que tiene numerosos frentes:
- En Mataleñas, “un 'no' rotundo al aparcamiento de caravanas en plena naturaleza ha tomado forma de alegaciones y peticiones de sentido común”.
- En Puertochico, “la promesa de un mercado rehabilitado con identidad se pierde con el anuncio de un nuevo McDonald's. Las pancartas de los balcones lo dicen claro. Ojalá no pase lo mismo que hemos vivido en el Sardinero”.
- A pocos metros, “la zona de Cabildo presenta una imagen de abandono: solares degradados y falta de mantenimiento que claman por una atención urgente, en pleno corazón de la ciudad. Y los vecinos lo hacen saber”.
- En El Sardinero, la Asociación Ciudadana en Defensa del Sardinero “lleva meses documentando el abandono de Piquío, la saturación de eventos y la pérdida de su esencia”.
- En Cueto, Ensanche o Los Castros, “las asociaciones no solo surgen: se buscan, se conectan y suman fuerzas”.
OLA EUROPEA EN SANTANDER
En realidad, y como señala ACDS, lo que pasa en Santander “está pasando en todas partes”; es el “eco de una conversación mucho más amplia” en la que los vecinos de la capital cántabra “no estamos solos”.
Así, ponen de ejemplo ciudades como Barcelona, donde los vecinos “lograron limitar las viviendas turísticas”; Lisboa, donde “se frenaron planes urbanísticos que desfiguraban barrios históricos”; París, Ámsterdam o Berlín, en las que colectivos ciudadanos “han reescrito las normas sobre movilidad, vivienda y espacio público”; y Madrid, donde las asociaciones “han modificado normativas de terrazas y ruido”.
NO TRAGAMOS CON CUALQUIER COSA
“No es que nos quejemos más. Es que ya no tragamos con cualquier cosa”, apunta la Asociación, que considera que los movimientos vecinales que se están levantando contra las políticas de Igual se están sumando, en realidad, a una “ola europea de ciudadanía activa que defiende un derecho fundamental: decidir sobre el lugar donde vive”.
En este sentido, la ACDS pone el foco sobre el hecho de que, a pesar de ser vecinos de barrios distintos, con edades y orígenes distintos, “todos compartimos un sentir común” que recoge el “cansancio de que se decida por nosotros, sin nosotros”; la “exigencia de proyectos públicos con información y participación públicas”; la “defensa del derecho a un barrio digno, cuidado y con identidad propia”; y la “convicción de que la ciudad se construye con los vecinos, nunca contra ellos”.
HECHOS, NO POLÍTICA
Por todo ello, aseguran que esto “no va de política, va de hechos y de defender la ciudad donde vivimos”. Y es que “no estamos en contra del turismo ni del progreso. Estamos en contra del modelo de ciudad que se impone sin preguntar. O, lo que es peor, del que parece no existir”.
A su juicio, “lo que vivimos no es solo una protesta”, y es por eso que aseguran que continuarán adelante “unidos” para “defender el espacio que compartimos, con el mismo cuidado y cariño con el que vivimos en él”. “Si no lo hacemos nosotros, no lo hará nadie”, concluye.