DENUNCIA

Derivada a urgencias sin ser atendida: una madre pone en cuestión la pediatría en un centro de salud de Santander

Mano de una madre sujetando la de su bebé

Una madre ha trasladado telefónicamente su experiencia en el centro de salud Isabel II, en Santander, tras una situación que, según su percepción, pone de relieve algunas dificultades en la atención de la sanidad pública, especialmente en el ámbito de la pediatría.

Según su relato, la situación comenzó cuando este pasado martes solicitó una cita con el servicio de enfermería para valorar el estado de su bebé que presentaba un cuadro de fiebre, tos, conjuntivitis junto a mucosidad. Sin embargo, al acudir hoy al centro, asegura que la única respuesta que recibió fue la derivación a urgencias pediátricas del Hospital Valdecilla, bajo el argumento de que la pediatra disponible se encontraba saturada de pacientes. La denunciante subraya que, en ese momento, la sala de espera estaba vacía, lo que, en su opinión, “genera serias dudas sobre la organización y gestión de los recursos”.

La madre también ha mostrado su malestar por el trato recibido. Siempre según su versión, la enfermera asignada le indicó que “debería haber acudido directamente al Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ya que ‘su’ pediatra "no estará disponible hasta el próximo 7 de abril”. Según expone, este tipo de respuestas reflejan “una falta total de empatía” y una práctica cada vez más habitual: derivar pacientes a los servicios de urgencias, contribuyendo así a su saturación.

En su testimonio, advierte además de una tendencia preocupante dentro del sistema sanitario público. A su entender, la sobrecarga asistencial, la falta de recursos y la organización interna están provocando que muchos profesionales opten por derivar casos en lugar de atenderlos, lo que termina afectando directamente a la calidad del servicio. Esta dinámica, añade, empuja a numerosas familias a recurrir a la sanidad privada, “generando una desigualdad creciente”.

Considera que la situación no responde únicamente a decisiones individuales, sino también a posibles deficiencias en la gestión del propio centro de salud. En este sentido, apunta a la necesidad de revisar la planificación de agendas y la capacidad de respuesta ante casos no programados, especialmente cuando afectan a menores.

Este caso, según expone, señala una problemática más amplia que impacta en la confianza de los ciudadanos en el sistema sanitario público. La atención a los pacientes más vulnerables, como los niños, y el trato recibido por sus familias se sitúan así en el centro del debate sobre el funcionamiento y la calidad de la sanidad pública.