TRANSPORTES

Cantabria, a la espera de los nuevos trenes de Cercanías pero preparada para dos años complicados: "Material nuevo que algún problema dará y material en sus últimos años de vida"

Tren Alvia

En Cantabria, donde son habituales las averías e incidencias en la red ferroviaria, está pendiente la entrega de los nuevos trenes de Cercanías -comprometida para el primer semestre de 2026- que se empezaron a fabricar en febrero del año pasado en la planta de CAF, en Beasain (Guipúzcoa), tras la polémica por el error de los diseñados con anterioridad y que no cabrían por los túneles de la red de ancho métrico de esta comunidad. El problema también afectó al Principado de Asturias y desde entonces existe también un compromiso de gratuidad en la prestación del servicio.

Ahora, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anticipado que en los dos próximos años se producirán más incidencias en la red ferroviaria, al tener que estrenar nuevos trenes que pueden dar problemas, al mismo tiempo que conviven con otros trenes viejos que se han quedado obsoletos.

En una comparecencia en el Congreso de los Diputados a iniciativa propia para informar de la actual situación de los trenes, Puente ha admitido esta coyuntura durante los dos próximos años, pero que ve necesaria para renovar la flota de material rodante y elevar la calidad del servicio a largo plazo.

El ministro ha lamentado que hayan pasado 15 años sin estrenar ningún nuevo tren de larga distancia e incluso 17 años en el caso de los cercanías. Y ahora que se ha puesto en marcha el primero de esos trenes, el Avril de Talgo de la serie 106 de Renfe, ha dado problemas.

"Recientemente hemos tenido una incidencia muy seria en estos trenes al detectar en un una revisión rutinaria algunas fisuras en los bogies de los trenes que sirven en la línea Madrid-Barcelona, lo que nos ha obligado a retirarlos de la circulación, con las afectaciones lógicas que eso supone", ha explicado. Con esta experiencia, Puente ha advertido de que los nuevos trenes que se empezarán a estrenar a partir del año que viene pueden también incurrir en ese "pecado de juventud", mientras que los trenes más viejos pueden dar problemas por su antigüedad.

"Quiero ser muy cauto porque yo me las prometía muy felices con el tren Avril y luego no ha sido tanto. Me temo que los dos siguientes años vamos a encontrarnos en las dos partes de la curva, con un material nuevo que algún problema dará y con un material en sus últimos años de vida", ha argumentado.

Puente ha adelantado que de los 500 trenes nuevos que se encargaron el año pasado, los primeros de cercanías llegarán a principios del año que viene, a un ritmo de entrega de unos dos por semana. No obstante, cree que es necesario incorporar más trenes a la flota de Renfe, de forma que ya ha tenido los primeros contactos con los fabricantes (esta semana ha estado en la fábrica alemana de Siemens) para lanzar otro gran encargo.