SANIDAD

Cantabria cierra 164 camas hospitalarias este verano

Camas UCI de un hospital

El Sindicato de Enfermería, SATSE, ha denunciado este lunes el cierre de 10.258 camas hospitalarias durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre —164 de ellas en Cantabria—, una medida que, según advierten, agravará las listas de espera y deteriorará la atención sanitaria, con posibles consecuencias negativas para la salud de los pacientes. "La oportunidad de reducir las listas de espera en verano vuelve a desaprovecharse, ya que las administraciones anteponen la salud de sus cuentas a la de las personas", ha lamentado el sindicato.

Según datos de SATSE, los cierres por comunidades serían los siguientes: Andalucía, al menos 2.200 camas; Madrid, 1.539 (con datos de ocho hospitales); Cataluña, 1.300; Comunidad Valenciana, 910; Aragón y Galicia, 700 cada una; País Vasco, 619; Extremadura, 500; Castilla-La Mancha, 373; Asturias, 370; Murcia, 317; Castilla y León, 250; Cantabria, 164; Navarra, 146; Baleares, 116; y La Rioja, 54. Por el contrario, no se prevén cierres en Canarias ni en Ceuta.

Aunque esta cifra total es ligeramente inferior a la registrada en 2024 —10.463 camas cerradas, aunque sin datos de Madrid—, se mantiene una tendencia al alza: en 2023 se cerraron 9.809 camas, en 2022 fueron 8.594, y en 2021 se alcanzaron las 9.632.

PROBLEMAS

SATSE también ha señalado que esta situación se agrava con la paralización de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas, como parte de una estrategia generalizada para reducir costes, sin considerar el impacto sobre pacientes y profesionales.

El sindicato ha subrayado que el cierre de camas responde, en gran parte, a la falta de personal para cubrir las vacaciones, bajas médicas o cualquier otra incidencia del personal sanitario. Esta carencia lleva a que muchas enfermeras se vean obligadas a asumir la carga de trabajo de dos personas, ya que entre el 40% y el 50% de las vacantes estivales no se cubren en algunas comunidades. Esto incrementa la sobrecarga en unas plantillas ya insuficientes durante el resto del año.

Además, muchas enfermeras son trasladadas a otros servicios o unidades, lo que repercute negativamente en la calidad asistencial y aumenta su nivel de estrés, agotamiento y otros problemas de salud laboral.

Finalmente, SATSE ha hecho hincapié en que esta situación resulta especialmente crítica en zonas con alta afluencia turística, donde la población puede duplicarse o triplicarse en verano, provocando una mayor tensión y presión sobre los centros sanitarios.