MEMORIA

El Ayuntamiento de Voto, gobernado por Agrupación de Vecinos por Voto y PRC, mantiene un monumento a Primo de Rivera presidiendo un parque infantil

El monumento en homenaje a Primo de Rivera, con el símbolo de la Falange Española, junto al parque infantil en Voto

En los últimos meses, el Ayuntamiento de Santander, gobernado por el PP desde que comenzó la democracia, ha sido protagonista por verse obligado por la Fiscalía a cumplir con la Ley de Memoria Histórica después de casi una década de incumplimientos. Sin embargo, no es el único ayuntamiento en el que esta norma parece incumplirse. En Voto, el parque infantil de Bádames está presidido por un monumento en homenaje a Primo de Rivera, fundador de la Falange Española, contraviniendo abiertamente la normativa vigente.

Una situación que ha generado cierta controversia en la localidad y que vuelve a poner de actualidad el cumplimiento de la Ley de . La Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura, conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica, establece en su artículo 15: "Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

VALORES CONSTITUCIONALES

El objetivo primordial de esta ley es "fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones de españoles en torno a los principios, valores y libertades constitucionales”. A pesar de esta claridad, el monumento de Bádames persiste sin que el gobierno de coalición en la Junta de Voto, integrado por Agrupación de Vecinos por Voto y el PRC, haya tomado, a priori, ninguna decisión para su retirada. El monumento de Voto a Primo de Rivera contiene, entre otros, los símbolos de la Falange Española, y su persistencia en el parque infantil, a priori, contravendría la Ley de Memoria Histórica.

Fuentes municipales consultadas por eldiariocantabria.es han señalado, en este sentido, que tanto el alcalde, Francisco Maza, como la concejala del PRC, Natalia Sánchez, no han tomado hasta la fecha ninguna medida para retirar el controvertido monolito. E inciden en el hecho de que la representante regionalista “solicitó activamente la retirada de este monumento” durante la pasada legislatura, cuando se encontraba en la oposición. Ahora, formando parte del ejecutivo local, todavía no se habría pronunciado a este respecto.

CALLEJERO FRANQUISTA

Pero este no es un caso aislado en Cantabria. La aplicación de la Ley de Memoria Histórica ha generado diversas situaciones similares en la región. De hecho, la retirada de símbolos franquistas en otros municipios cántabros ha sido un proceso que, en ocasiones, ha avanzado con lentitud y no exento de debates.

El caso antes mencionado de Santander es, posiblemente, el más conocido. La ciudad ha tardado años en renombrar calles con connotaciones franquistas, un proceso que finalmente se materializó, pero no sin resistencia inicial, poniendo como argumento el malestar que podía causar en los vecinos el cambio del callejero de un día para otro. El equipo de Gobierno liderado por Gema Igual ha llegado, incluso, a incumplir el mandato del propio Pleno, que ya en 2015 instó a este cambio del callejero.