Las auroras boreales vuelven a España y Cantabria está entre las mejores zonas para verlas en los próximos días
En los próximos días, los cielos de Cantabria podrían regalar un espectáculo que cada vez está siendo más habitual en el norte de España, las auroras boreales. La causa es una intensa actividad solar centrada en la mancha AR4366, que ha liberado varias llamaradas de clase X y M, capaces de generar tormentas geomagnéticas y, en condiciones óptimas, iluminar la noche con tonalidades verdes, rojizas y rosadas.
Estas erupciones solares son grandes explosiones de energía acumulada en la atmósfera del Sol. Se clasifican según su potencia: clase X (las más intensas), clase M (media) y clase C (menos potentes). Cuando las partículas emitidas por estas erupciones llegan a la Tierra, chocan con el campo magnético y pueden provocar auroras boreales, aunque también interferencias en sistemas de navegación y comunicaciones.
UNA LLAMARADA HISTÓRICA
Esta semana, los astrónomos han registrado una llamarada solar de clase X8,3, una de las más potentes de lo que llevamos de año, que se originó en la región AR4366. Su magnitud y dirección han puesto a los científicos en alerta, ya que podrían dar lugar a auroras visibles en latitudes mucho más bajas de lo habitual, incluyendo Cantabria.
Aunque aún no se puede garantizar que la eyección de plasma impacte directamente nuestro planeta, la actividad solar es imprevisible. Si las condiciones se dan, los próximos días podrían ofrecer a los aficionados un espectáculo de luces que rara vez se aprecia desde España, con cortinas de colores surcando el cielo nocturno.
CÓMO DISFRUTAR DEL FENÓMENO
Para quienes quieran intentar ver o fotografiar este fenómeno, los expertos recomiendan:
- Buscar cielos despejados y alejarse de la contaminación lumínica de ciudades y pueblos.
- Mirar hacia el norte, donde se formará el fenómeno.
- Usar cámaras o móviles con modo nocturno, ya que algunos tonos pueden pasar desapercibidos al ojo humano.
Con estas condiciones, el cielo del norte de España se prepara para un posible espectáculo que, aunque poco frecuente, podría convertirse en uno de los momentos astronómicos más memorables del año para los aficionados a la observación del cielo.