SUCESOS

Detenidos tres hombres y un menor por robar 21 aves exóticas

El primero vecino de Cartes y los otros dos de Torrelavega.

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Pájaros exóticos en peligro de extinción recuperados por la Guardia Civil

La Guardia Civil de Cantabria ha detenido a cuatro personas, una de ellas menor de edad que se encontraba con orden de búsqueda y detención, por robar 21 aves exóticas, algunas en peligro de extinción. Se trata de tres hombres con iniciales J.A.G.Z., J.M.L.V y A.L.M., el primero vecino de Cartes y los otros dos de Torrelavega, de 18, 57 y 36 años, así como a un menor de edad, considerados presuntos autores de robos con fuerza de aves exóticas. A los dos primeros y al menor se les considera presuntos autores del robo en un domicilio de 17 de estas aves, y a A.L.M. supuesto autor de otro robo de cuatro pájaros.

Además, al menor de edad y A.L.M. se les considera presuntos autores de delito de maltrato animal, ya que las aves que tenían en su poder adolecían de falta de cuidado y desnutrición. De hecho, los servicios veterinarios han afirmado que, de seguir en las condiciones que estaban, podían haber muerto.

Por el momento se han recuperado un guacamayo, un loro cariamarillo, un loro real y un loro gris de cola roja, esté último en peligro de extinción, a los cuales se les ha vuelto a colocar un microchip y entregar a sus legítimos propietarios. Las investigaciones continúan para la localización del resto de las aves sustraídas, y no descarta que algunas hayan sido vendidas.

El pasado mes de junio y con cinco días de diferencia se produjeron dos robos con fuerza de aves exóticas en Cantabria. Uno de ellos, en una propiedad donde, tras romper la valla perimetral, sustrajeron dos loros cariamarillos y otros dos loros vinaceos. En otro robo forzaron los candados de seguridad y rompieron la cerradura de una caseta para sustraer un total de 17 ejemplares, que eran ocho loros gris de cola roja, dos cacatúas galerita y siete pollos jóvenes de cacatúa, guacamayos y loro real. En este robo también sustrajeron 45 kilos de pienso para estas aves.

Todas estas aves portaban anilla identificativa o microchip, y estaban dadas de alta en la Autoridad Administrativa CITES (Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres), y en el SOIVRE (Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones).

Las aves citadas se encuentran dentro de la relación de especies amenazas, si bien los ocho ejemplares de loro gris de cola roja y dos loros vinaceo se consideran especies en peligro de extinción según el Convenio CITES. El resto, aun no estando necesariamente amenazadas de extinción, podrían llegar a estarlo si no se realiza un control estricto de su comercio.

El 5 de julio se detuvo a un vecino de Cartes como uno de los presuntos autores de los hechos. Aunque no se encontró ningún pájaro, sí se obtuvieron pruebas de que tuvo en su poder alguno, en concreto uno de los pollos jóvenes.

EL LORO QUE LLAMABA AL PERRO

Las investigaciones realizadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y el Equipo Roca de la Guardia Civil de Cantabria llevaron a varios domicilios de Torrelavega donde podrían encontrarse algunas de las aves sustraídas. Se efectuaron tres registros domiciliarios en Torrelavega y los agentes localizaron cuatro aves exóticas que fueron intervenidas al no poder acreditar su legítima propiedad las personas con las que estaban.

Una de estas aves, un loro gris de cola roja, decía una serie de palabras con las que su dueño lo pudo reconocer. Según explicó, decía el nombre de su perro y era la forma en que le llamaba. De esta misma persona también se recuperó un ejemplar joven de guacamayo y un loro real. Igualmente se intervino un ejemplar de loro cariamarillo propiedad de la otra persona. A todos estos animales se les había desprovisto de su anilla identificativa para dificultar su localización.

A principios de agosto se detuvo a dos vecinos de Torrelavega que tenían en su poder a tres de los animales recuperados y a un menor que se le encontró el cuarto. El citado menor tiene en vigor una orden de detención e ingreso en centro socioeducativo del Juzgado de Menores de Santander e ingresó en el citado centro tras su detención.